«Sin metas y planes para llegar a ellas, eres como un barco que ha zarpado sin destino». Fitzhuh Dodson.
Y es que existen empresas que han perdido el objetivo.
En muchas empresas familiares, desaparecido el fundador, la toma de decisiones claramente estratégicas y de futuro desaparecen, y solo se toman decisiones para salvar el día a día, o el año en curso, con la mirada puesta en la cuenta de resultados. Se mantiene la empresa en movimiento, «seguimos navegando», pero ¿hacia dónde?, ¿Qué queremos ser? ¿Dónde queremos estar a medio o largo plazo? ¿por qué queremos que se nos conozca? ¿Cuál es nuestra ventaja competitiva? ¿por qué nos compran a nosotros y no a otros? ¿Cuál es nuestra misión? ¿nuestros valores?… todas estas preguntas tienen una respuesta, que puede ser que no estuviesen plasmadas en ningún documento, pero si era comunicado por el fundador.
Estas situaciones se dan mas a menudo de lo que pensamos y son pocas las empresas familiares que se sientan a revisar el plan estratégico, en el caso de que lo tengan, y si no es el caso, de hacerlo de cero, plantear a los directivos familiares las preguntas necesarias para que de esas reflexiones y conversaciones, salga un punto de situación, con un análisis adicional de cómo está la empresa, cuales son sus fortalezas y debilidades, qué amenazas y oportunidades hay en el entorno en el que se mueve, también la misión y visión de la empresa, por qué queremos trascender, y qué buscamos mejorar con nuestra actividad, qué valor queremos aportar, los valores que nos hacen ser lo que somos, los que queremos que vivan nuestros empleados, que sean percibidos por los clientes, por la sociedad en la que la empresa funciona.
Sentar unas bases de dónde queremos estar en un plazo de cinco años, para que la toma de decisiones vaya encaminada a un objetivo, e instalar una serie de indicadores a nivel financiero, clientes, procesos internos y recursos humanos que nos ayuden a saber si vamos en buen camino o nos estamos desviando del objetivo plasmado en ese plan.
El plan estratégico se hace necesario para tener un futuro, para fijar el objetivo de la empresa a medio plazo, es una herramienta muy útil para saber dónde se quiere estar y para sentar los indicadores a controlar para ver si vamos hacia nuestro objetivo, por todo esto, recomiendo la realización y la revisión cada cierto tiempo del plan estratégico.
En el caso de que en la organización no haya personas capaces de realizar o plasmar el plan por falta de tiempo en el día a día, es una tarea para la que se puede contratar a un tercero para que lo realice, pero si el consultor que lo va a realizar no pregunta, ni plantea preguntas, ni pone tareas al personal que debe involucrar para hacer el plan estratégico, si no involucra al personal, y se dedica simplemente a hacer un documento con lo que el cree que es lo que quiere la empresa de nada sirve. Es necesario que los directivos , aporten sus ideas, y sus análisis en la tarea de realizar el plan, dado que cada uno, desde su departamento aporta una visión distinta del conjunto de la organización.
Una vez tengamos el plan, es imprescindible comunicar a la organización nuestros objetivos, para que todos aporten y sumen fuerzas para conseguirlo, y lo que es importante, no meterlo después en un cajón y olvidarnos de el. Hacer un seguimiento, releerlo de vez en cuando, para reafirmar el objetivo, o si es necesario por el entorno cambiante en el que se encuentra la empresa, revisarlo y adaptarlo, para que siempre haya un objetivo hacia el que encaminar los esfuerzos y que todas las decisiones sumen en esa dirección.