Segun la RAE:
- f .Fis. Propiedad de los cuerpos de mantener su estado de reposo o movimiento si no es por la accion de una fuerza.
2. f. Rutina, desidia.
Esta palabra afecta mucho en la gestión de las empresas familiares, el «siempre se ha hecho así y nos ha ido bien», o la sombra del fundador que hace que la forma de gestionar se mantenga intacta, hace que la empresa se vea sometida a la inercia, sobre todo superada la primera generación. Inercia entendida como el mantenimiento de reposo o movimiento de la empresa, no como la rutina o desidia, que en casos extremos también podría llegar a ser.
Las empresas se encuentran en un entorno cambiante, por lo que deberían adaptar sus operaciones y estrategias para operar en el, cosa que no siempre ocurre, y muchas veces es debido al miedo.
«Si funciona mejor no tocarlo».
Hay que saber gestionar el miedo al cambio, el problema en las empresas familiares es que es mucha la responsabilidad, se pone en juego el patrimonio de la familia, y si las cosas van bien, perfecto, pero si se toma la decisión de cambiar las cosas y nos equivocamos, ¿Qué pasa?
Hay que ver cuales son los motivos que nos pueden llevar a tomar este tipo de decisiones en la empresa, si se hace por supervivencia, adaptarse a los cambios del sector, o si se hace buscando crecer, recuperar mercado, posicionarnos, buscar nuevos clientes…. por eso hay que tener un plan, pensar donde queremos estar en el futuro y ver que tenemos que hacer para llegar allí, a lo mejor si el planteamiento es adaptarnos al sector pero estamos bien con cómo estamos, hay que buscar cambiar para que nada cambie. Pero hay que saber gestionar el cambio, y vencer el vértigo que la toma de decisiones trascendentes para la empresa suele tener.
Es por esto de vital importancia la formación y profesionalización de las nuevas generaciones que se incorporan a la empresa, y sentar las bases de una estructura empresarial que ayude a que las nuevas ideas se canalicen. Se puede ser muy bueno en la gestión aun sin tener espíritu emprendedor. Hay que minimizar los riesgos a la hora de gestionar el patrimonio familiar, por eso es necesario tener un plan, que nos sitúe: dónde estamos ahora, dónde queremos estar, y ver que hay que hacer para evolucionar analizando los riesgos asociados a ese plan.
Una vez asumida la decisión de delegar la gestión en las siguientes generaciones hay que dejarlas hacer, dejarlas cambiar cosas, dejarles ser lideres, y echarse a un lado. Asumir que la forma de ver y hacer las cosas del fundador pueden no servir en momentos de cambio de la empresa o del sector.
En definitiva, gestionar el cambio, salir de la inercia que muchas veces inmoviliza a las empresas familiares, es necesario para asegurar un futuro.