Las decisiones operativas que mejoran la cuenta de resultados, afectan al balance.

Los directivos de las empresas siempre piensan como afectan sus decisiones y operaciones a la cuenta de resultados, pero pocas veces tienen en cuenta que estas decisiones afectan al balance.

En los últimos años, en las pymes se les ha concienciado para que consulten la financiación de la adquisición de inmovilizados que conllevan ciertas inversiones, y a la hora de ver como comprar un inmovilizado, hacen la consulta al departamento financiero, para ver las opciones de financiación del elemento que se va a adquirir,…

Hasta aquí se ha hecho un gran avance, muchas veces las empresas, en su crecimiento, iban haciendo inversiones con el dinero que generaban sus operaciones sin tener en cuenta si ese dinero era necesario en un corto/medio plazo, simplemente porque había dinero en el banco, empezándose así a deteriorar la situación financiera y siendo necesaria la búsqueda de financiación externa para funcionar con normalidad. Pero esta etapa ya paso, y lo normal es que se realicen reuniones y se traten las inversiones a realizar en un plazo determinado.

Un nuevo plazo de cobro alargado en el tiempo para facilitar una venta,…

Una compra mayor de materiales, bien para aprovechar una oferta en precio o un descuento por pronto pago….

Este tipo de operaciones, que se suelen hacer normalmente, afectan al balance y cuando me refiero al balance hablo de la situación financiera de la empresa, del circulante. Estas decisiones, la mayoría de las veces, se toman de forma unilateral por el director del departamento que corresponde, sin consultar al departamento financiero, por lo que se debería concienciar también, para que sean conscientes de que este tipo de negociaciones, que afectan a los cobros, pagos y stocks de la empresa, se traducen en dinero y plazos, por lo que pueden llegar a generar estrecheces financieras, en las que la empresa vea limitado su efectivo para hacer frente al pago de proveedores, organismos públicos, empleados…. en plazo.

Da igual que el director financiero tenga su previsión de caja o presupuesto de tesorería, si estas decisiones le vienen dadas, porque no puede hacer otra cosa, mas que intentar salvar la situación y tratar de concienciar al director del departamento en cuestión de que la próxima vez que vaya a tomar una decisión así, le consulte.

Un empeoramiento en los plazos de cobro, y una mejora en los plazos de pago, o una subida de mercancías en el almacén durante mas tiempo, puede acabar generando una situación complicada, de la que se podrá salir o no, según la capacidad de la empresa de mejorar su financiación de forma interna o externa.

Por eso, se hace tan necesario concienciar a los directores de otros departamentos, sentar bases, ver hasta que limites se pueden negociar plazos de cobros, de pagos, cuanto stock podemos tener almacenado… y en qué momento deben consultar a la dirección financiera, dado que, en la búsqueda de mejorar los resultados (mas ventas, ahorros en compras y en fabricación del producto…) pueden dar lugar a incrementos de gastos financieros, deterioro de los plazos de pagos de proveedores, obsolescencia de stocks, necesidades de incrementar la financiación de la empresa… todas estas consecuencias que se acaban plasmando en el balance.